Asesinato a la Curiosidad
“Profesor, dime ¿por qué?
¿Por qué vuela el papagayo,
que suelto en el aire,
que veo volar,
tan alto en el viento
que mi pensamiento
no puede alcanzar?
Profesor, ¿dime por qué?
¿Por qué rueda mi juguete?
si no tiene ruedas
y rueda, rueda, gira, remolinea
y cae muerto al suelo…
Tengo nueve años profesor,
y hay tanto misterio a mi alrededor
que yo quisiera descubrir…
¿Por qué el cielo es azul?
¿Por qué se agita el mar?
¡Tanto porqué que yo quiero saber
y tú, tú no me quieres responder!
Tú hablas, hablas profesor
de cosas que te interesan
pero que a mi no me interesa.
Tú me obligas a oír,
cuando yo quiero hablar,
me obligas a decir,
cuando yo quiero escuchar,
si yo debo descubrir,
tu me haces memorizar…
la lucha en lugar del amor…”
Pero, cuando tu voz airada grita
tú lo sabes, profesor,
yo me enciendo por dentro,
pongo cara resignada,
y finjo, finjo
que no pienso nada…
¡Pero, ciertamente, pienso!
Pienso en lo simpática que era
aquella rana que esta mañana oí croar,
¡Qué gracia tenía
aquella golondrina
que por el cielo vi pasar!
Y cuando luego tu,
vienes a definir






0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home